Historia de la Iglesia

LA HISTORIA DE LA IGLESIA PENTECOSTAL DE CHILE EN CONSTITUCION

Primer periodo :  1978 – 2003.

La Iglesia Pentecostal de Chile, se inicia en la ciudad de Constitución en el mes de Julio del año 1978, cuando el Pastor Jorge González Barrera, su esposa Ana Echeverría Rojas y sus tres hijos (María Teresa, Juan y Tirso), salen de la ciudad de Curicó, obedecienPastor Jorge4do el mandato del Señor Jesucristo y llegan a esta ciudad costera a iniciar su labor pastoral.

El primer objetivo del pastor Jorge González, fue encontrar un lugar adecuado para establecer la iglesia (casa de oración) y ello fue en una casa ubicada en la calle Zañartu c/ Prieto , en una sala de 5 x 6mts.

El trabajo constante del pastor Jorge y su familia, de sembrar la semilla del evangelio, fundamentado en su sólida convicción y fe, a su debido tiempo empezó a dar sus frutos, y poco a poco, se empezaron a integrar a la iglesia los que habían de ser salvos.

El crecimiento de la congregación, motivó al pastor e iglesia a adquirir un terreno más amplio, (Balmaceda Nº 870) y construir un templo adecuado para cobijar bajo su techo a toda la congregación.

La fructífera labor evangelística de la Iglesia Pentecostal de Chile y del pastor Jorge González en Constitución, permitió abrir locales de culto en los sectores rurales, como “el Huillín”, “Pangalillo”, “Santa Olga”, “Las corrientes” y locales en el sector urbano como “El dique”, y “Rengifo”.

En el año 2003 el Pastor Jorge González, toma la decisión de dar término a su labor pastoral en la ciudad de Constitución, regresando junto a su esposa a su tierra natal de Curicó, con la satisfacción del deber cumplido y acompañado del cariño y afecto de toda su congregación.

                                                                                   Segundo Periodo :  2004 – 2009

8.- Pastor Talagante Orellana Talagante Juan Orellana4En el año 2004, es asignado a esta iglesia el Pastor Juan Orellana Martínez, y su esposa, la Pastora María Teresa Labra, quienes realizaron una corta (2004-2009), pero muy fructífera labor en la iglesia, ya que fueron los instrumentos usados por Dios para darle a la iglesia un espíritu joven, con nuevos desafíos, nuevas metas, y por sobre todo a seguir construyendo y fortaleciendo la obra que un día comenzó el Pastor Jorge González.

Sin duda que la presencia del pastor Juan Orellana marco un hito importante en la comunidad de Constitución con la fuerza de un liderazgo que enriqueció no solo a la iglesia que administraba, sino que también a la Confraternidad de Iglesias de esta localidad.

A  fines del año 2009, el pastor Juan Orellana es llamado por la Dirección de la Iglesia Nacional, a asumir la dirección de la Iglesia de Talagante, dejando en la Iglesia de Constitución muy lindos recuerdos de su labor pastoral.

Tercer Periodo :  Se inicia el año 2010

El traslado del pastor Juan Orellana, nos mostró que Dios tenía un nuevo plan y Pastorespropósito para nuestra amada Iglesia y es así como es llamado desde la ciudad de Concepción a asumir como Pastor Gobernante de la Iglesia Pentecostal de Chile en Constitución, nuestro Pastor Oscar Aguayo Riquelme, junto a su esposa, nuestra Pastora Sara Calzadilla.

La llegada de nuestros actuales pastores a esta ciudad a establecerse definitivamente para iniciar su labor pastoral (Viernes 26 de Febrero en la noche), estuvo marcado por la fatídica madrugada  del 27 de febrero, en la cual un terremoto de 8.8 grados en la escala de Ritcher , y posteriormente un tsunami de grandes proporciones azotó nuestras costas, dejando graves daños, y siendo nuestra comuna una de las más afectadas del país.

Actualmente la Iglesia continúa su labor evangelista, siempre tomados de la mano de Dios, con una Iglesia  con más o menos 250 miembros, que participan activamente en diferentes cuerpos organizados (Oficiales, Dorcas, Voluntarios, Jóvenes, niños, Coro instrumental, etc..), y por sobre todo con una gran visión, que vela por el bienestar de la hermandad.

Dios a estado con su iglesia hasta hoy y lo seguirá estando. La Iglesia sigue su marcha, sin detenerse, esforzándose por cumplir con el propósito de Dios.